A veces no sabes por qué giras la cabeza hacia un lugar concreto. Solo sientes que algo te dice que ese es el camino.
El sendero secreto huele a aire limpio después de la lluvia, a hojas verdes bajo el sol y a árboles frutales que empiezan a despertar.
Hay un frescor natural que despeja la mente, flores suaves que se abren paso entre la vegetación y un fondo de musgo y madera húmeda que te hablan de algo antiguo.
Pero al final aparece un dulzor sutil y atractivo, como el de la fruta del campo que se ofrece a la mano.
Es una vela verde, afrutada y luminosa que crea un ambiente silvestre, envolvente y sereno.
Notas: higuera, higo, notas ozónicas, bambú, musgo, jazmín, rosa suave, pera, manzana