LORENZO, SANTIAGO
Cecilia Pérez Pacheco tiene treinta y nueve años y se dedica a grabar reportajes para bodas y comuniones. Le va fatal. Sufre, por si esto fuese poco, un desengaño amoroso de los que te dejan el pecho abierto.
No tiene dinero, tampoco amor, de salud va más o menos al ras, sin despilfarros. Un día le llega una oferta sorpresiva: la de grabar un vídeo promocional para Mardones, municipio ilocalizable de 2.800 habitantes. Pueblo feo donde los haya. No quiere decir que sí, pero no puede decir que no. Mardones va a cambiarle la vida a Cecilia. Y con la vida que lleva, la pobre, lo cierto es que solo puede ser a mejor.