VALDECANTOS, ANTONIO
Kant llamó «uso público de la razón» a lo que ocurre cuando alguien se sirve de la palabra obedeciendo tan solo al criterio propio, el cual, si en verdad es libre, podrá aspirar a ser asumido por cualquiera y no podrá confundirse, por tanto, con un «uso privado» en el que se razona al servicio de alguien.
Pero la ortodoxia cultural de nuestro tiempo suele tomar el ejercicio público de la inteligencia como equivalente a cierta clase de compromiso. Pensar, escribir o enseñar son, según esa vacua y pegajosa ideología, el resultado de haberse comprometido con ciertos «valores», elegidos de entre un variado muestrario. Nada de raro tiene que lo enseñado, pensado o escrito bajo tales supuestos sea totalmente previsible.
En las cinco tentativas acometidas en este libro se sostiene que lo esencial de la razón pública es cierta clase de enajenación de la palabra, un fenómeno consistente en que lo dicho se escapa del control de quien lo dice, cobrando autonomía y poniendo en peligro la identidad de su portador, sin dar pábulo a la de nadie más. Lo público no es, entonces, lo colectivo ni lo común (normalmente tan privados como lo individual), sino la posibilidad de que las identidades se desdibujen y acaben rompiéndose.
Lleno de mordacidad e ingenio, el ensayo de Antonio Valdecantos pone en cuestión actitudes públicas que gozan de tan buena fama como el compromiso o el activismo.