HORVILLEUR, DELPHINE
«Vivieron felices y comieron perdices». La frase que concluye en los cuentos reservados a los niños elude una verdad evidente y dolorosa: los personajes envejecerán, perderán a seres queridos, enfermarán y morirán.
Entonces, ¿por qué ocultarlo? ¿Qué decirle a un niño o a un adolescente que se encuentra desamparado ante la pérdida? Para ayudarnos a encontrar nuestras propias respuestas de adultos, Delphine Horvilleur recurre a los textos de la tradición, a su experiencia como rabina que acompaña a familias en duelo, a los rituales ancestrales o contemporáneos, a su experiencia personal e incluso a la observación de la naturaleza.
«Un libro conmovedor sobre un tabú dentro de otro tabú: la muerte explicada a los niños. Una misión que Delphine Horvilleur aborda con delicadeza». Jérôme Cordelier, Le Point
«Delphine Horvilleur propone abrir la conversación, aprovechar los duelos que marcan nuestras vidas para reflexionar sobre la muerte en familia». Clara Georges, Le Monde
«Como siempre, Delphine Horvilleur no da recetas y mucho menos lecciones; simplemente ofrece una inteligencia generosa que abre camino». Anna Cabana, La Tribune Dimanche
«En este texto corto y accesible, Delphine Horvilleur anima a hablar de la muerte, puesto que forma parte de la vida, y a captar la belleza de las preguntas para las que no conocemos las respuestas». Aziliz Claquin, La Croix
«Delphine Horvilleur se convierte en cuentacuentos para compartir mejor sus vivencias con las familias en duelo. Un texto luminoso». Pascale d'Ippolito y Estelle Warin, J'aime Lire
«La autora invita a ofrecer una palabra sincera, ya que los niños saben muy bien lo que los padres les ocultan. Es entonces cuando nos damos la posibilidad de replantear nuestras historias, de tejer el relato de nuestras herencias». Lire
«La autora recurre a las fábulas, los juegos o los rituales como herramientas para entablar el debate con los niños. Aquí no hay manual de instrucciones, sino una convicción: los muertos solo desaparecen de verdad si dejamos de hablar de ellos. Compartir sus recuerdos e interrogarse en familia sobre nuestro legado permite celebrar la vida de los fallecidos, incluso con los más pequeños. Un compendio de inteligencia». Ariane Bois, Psychologies