FERNÁNDEZ COZMAN, CAMILO
Letras, consonantes, acentos, comas, puntos danzan en la página en blanco. Poemas dedicados a la madre, a los hijos, a la amada. +Acaso las palabras huyen o buscan un centro, pero luego se esfuman lentamente como un trozo de hielo que se derrite frente a nuestra cómplice mirada? El ser humano no solo está al borde del abismo, sino que se autodefine como alguien próximo al silencio: Somos solo/ ese frágil fantasma/ abanico de yerros/ prurito de sílabas/ comas que se acumulan/ en los labios/ pulsaciones estériles. Sensaciones que se dispersan como fragmentos de un espejo que nos interroga de modo interminable.do en los últimos años en tantas otras regiones y culturas. En su originalidad, en su justo equilibro entre denuncia y lirismo, Cuerpo presente se inscribe en una altísima tradición: la del libro de poemas como colección de casos. Una tradición que nos remonta a la crudeza de Morgue, de Gotfried Benn, libro que en 1912 rompió con toda la poesía alemana que le precediera; a la transcripción de procesos judiciales con que Testimony, de Charles Reznikov (1965 y 1968) inicia el Objetivismo estadounidense; a Espejos de las fugaces (2010 en español), el bellísimo libro de Joumana Haddad en el que hablan algunas de las suicidas más renombradas; o más cerca de nosotros, El libro centroamericano de los muertos (2018), de Balam Rodrigo, en el que se registran las voces de quienes intentaron migrar en condiciones paupérrimas, atravesando México, hacia un fallido y despiadado Norte. Cuerpo presente es parte de este continuum: el de aquellas obras que, sin abandonar el registro más altamente poético, apuntan a ciertas situaciones que nos confrontan con el más extremo límite de lo humano.MERCEDES ROFFE corpus teórico matthesoniano y poner de relieve su efecto renovador.