UN MONJE DE LA IGLESIA DE ORIENTE
Extracto del Índice: Presentación de Carlos Castro. A ti, quienquiera que seas. Pero yo sí que te conozco. Una creación nueva. Esta gran visión. El Amor sin límites. El Dios viviente. Las profundidades del mundo. ¿Dónde está el apoyo? La puerta de la esperanza. Hubo una tarde y una mañana. El rocío de la mañana. Desde la mañana, Señor. La salida del sol. Tú eres amado. Vengo a ti en las pequeñas cosas. Gracia previniente, exigente. Amiga del Bienamado. Una sonrisa, una mirada. Lo puro y lo impuro. No importa ninguna otra cosa. Amor, enséñanos a orar. Portador del fuego. La mujer vestida de luz. Dame tu corazón. Habla el Amor.
Las páginas de este libro quieren hacernos entender que el amor de Dios es un amor sin límites. Para ello, el autor hace hablar a Dios Padre, que en un estilo directo, explica al lector las características de su amor: ?Podéis llamarme Dios, Dios mío, Señor, etc. incluso os podéis dirigiros a mí como Belleza, Verdad, Luz o Fuerza, pero lo que más acerca mi corazón a vuestro lenguaje es que me llaméis Señor-amor o simplemente Amor. Yo soy el amor sin límites?. Ante este amor que nada puede parar, el orante intenta corresponder también con amor. El enemigo al que hay que vencer no es la muerte sino la negación o la oposición a ese amor. El lector que entra en este diálogo amoroso llega a la conclusión optimista de que no hay amor semejante al amor de Dios, un amor que llega a todos y a cada uno individualmente, no importa que la persona lo desconozca e incluso que lo niegue. Dios ama con un amor incomparable, único, no mensurable porque se ofrece a todos en su infinitud y porque su esencia es el amor.